Charles Thays aplicó, en el continuo espacial plaza-parque, un programa de paseos, juegos, deportes y feria, alejado de los condicionamientos propios de una plaza céntrica. El área fue objeto de continuos acondicionamientos -manteniendo el carácter lúdico indicado- gestionados prioritariamente por la Comisión Pro Mar del Plata –dinámica institución que impulsaría innumerables emprendimientos en pos del mejoramiento de la villa de los porteños, ocupándose del mantenimiento de las explanadas y del arreglo de las barrancas jardines sobre las mismas -tanto los sectores ajardinados de las viviendas como de los sectores de manzanas irregulares libres, producto del encuentro de la trama regular con las sinuosa Explanada Sur.

El precedente paisajístico ribereño descrito habilitará, hacia los años 30, un conjunto de propuestas e intervenciones signadas por otro paradigma, respondiendo a factores que iniciaban la puesta en crisis del balneario de élite y su viraje a ciudad turística. Se resignificarán entonces los dispositivos en juego: las cualidades paisajísticas, los espacios públicos, la arquitectura doméstica, los parques, paseos y jardines, las imágenes y focos de interés, etc.

Será el ingeniero y urbanista Carlos María Della Paolera, en su rol de asesor de la Comisión Pro Mar del Plata y posteriormente del nivel municipal, quien tempranamente señalará en esta dirección, denunciando el formidable ataque que se ha llevado a cabo en estos últimos años a las bellezas naturales de la costa del mar. En el marco de su propuesta de un balneario jardín “…todos estamos de acuerdo en hacer de Mar del Plata una verdadera ciudad jardín…” afirmó- criticará la impostación del trazado original cuadricular sobre la topografía accidentada y con pendientes.
A la red de actividades lúdicas -desde el deporte hasta el teatro- y sus instalaciones, que densamente se acumularon en parques, paseos, barrancas y playas en el período anterior se opondrá, desde los 30, un horizonte de construcción paisajístico basado en la abstracción, la austeridad y la contemplación del espectáculo de los grandes espacios ribereños y el mar. Con estos argumentos se comienza a desmantelar la impronta del Paseo General Paz. El arquitecto Herman Clinckspoor, miembro del Centro de Estudios Históricos, Arquitectónicos y Urbanísticos de la Facultad de Arquitectura de Mar del Plata, comenta respecto de la obra de Bustillo lo siguiente:
“En los años ‘30, cuando se proyecta la modernización de la costa, Mar del Plata fue una ventana elegida de forma privilegiada para mostrar el “nuevo orden conservador”; la restauración conservadora de los años 30 con su concepción urbanística, buscó una transformación disciplinar que modificara la imagen de algunas ciudades, entre ellas Mar del Plata. Para ello ocupa a destacados profesionales, como Bustillo. Habrá nuevos conceptos para los espacios públicos que se consideran protagónicos. Nada fue casual. El “nuevo orden” debía suplantar al paisaje anterior. Por ello se impone la voluntad de destruir la anterior Rambla Bristol que respondía al modelo liberal-aristocrático argentino-afrancesado. La impronta monumentalista se implanta con el conjunto Casino-Provincial-Ramblas.”
Por esa razón podemos advertir la demolición del Paseo General Paz con la impronta del proyecto de Bustillo. En las fotografías que veremos a continuación, se aprecia la antigua traza del paseo prácticamente ocupada en toda su extensión por el conjunto Casino-Provincial-Ramblas.
Sería fácil de advertir la apropiación del paseo General Paz con la obra de la Rambla Bustillo, si se pudiera superponer dos planos que mostraran la antigua traza del Boulevard Marítimo del año 1926 y la nueva traza a partir de 1945.
Fuente: Fotos Viejas de Mar del Plata