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“¿A quién se le ocurrió demolerla?: La bella Rambla Bristol y su muerte anunciada

Foto del escritor: Mar del Plata - La Perla del AtlánticoMar del Plata - La Perla del Atlántico

En la memoria colectiva marplatense subsiste un idilio con la antigua Rambla Bristol. La de las cúpulas vidriadas. La “francesa”, como la apodaban con importado glamour. La que simbolizó la belle epoque cuando Mar del Plata se promocionaba con un desmesurado slogan: “la Biarritz Argentina”.


Por Gustavo Anibla Visciarelli

“¿A quién se le ocurrió demolerla?”.


Siempre escuchamos esa pregunta cuando alguna foto viene a recordarnos su efímero esplendor.


En verdad, quien empezó el trabajo de demolición fue un vecino furioso: el mar. Y lo hizo a instancias de errores humanos.


Conviene recordar que aquella rambla, inaugurada en 1913, estaba sobre las arenas de playa Bristol. Es decir, más al este del veredón inferior del actual Complejo Bustillo.

El 25 de Mayo de 1920, el ingeniero Antonio Vignolo dijo al diario La Capital que la ubicación de la Rambla “es mala, a mi juicio” y adjudicó tal error a la “ falta de estudios y de criterio técnico”.


Pocos días antes un violento temporal había borrado la franja de playas de la Bristol. Las instalaciones balnearias de la costa fueron destruidas y el oleaje llegó hasta la Rambla, dejando expuestos sus cimientos.


El problema no era nuevo y los ingenieros procuraban solucionarlo con métodos candorosos. El último experimento, según las crónicas, consistió en la construcción de espigones “de piedra de pequeño tamaño, aprisionadas en redes de alambre galvanizado”.


A lo que se sumó la colocación de tales elementos (técnicamente conocidos como gaviones) en los sitios más expuestos de la Rambla. El temporal de 1920 los arrasó completamente.

Según dijo el ingeniero Vignolo hace más de un siglo, “un nuevo factor vino a poner de manifiesto la defectuosa ubicación de la Rambla: la construcción del puerto. Se discutió si ello podría perjudicar al balneario, se cambiaron opiniones, algunas notas periodísticas y se resolvió el asunto sin más análisis".


Tras exponer diversos fundamentos técnicos, Vignolo sentenció: “A medida que avanzó la construcción de la escollera sur, avanzaron las aguas en la Playa Bristol". Y añadió: “ Las corrientes desviadas por la escollera, al querer retomar su dirección, roen la playa de los Ingleses, que por su pequeño desarrollo no alcanza a amortizar su efecto, y esta se propaga a la playa Bristol en escala disminuida...".


Vale recordar que la mencionada Playa de los Ingleses (hoy Varese) desaparecería y tuvo que ser recuperada mediante la construcción de nuevos espigones.

Lo cierto es que el mar siguió azotando y dañando aquel emblema de la belle epoque, que ya afrontaba serios daños estructurales cuando en 1938 no pudo resistir a otra “imparable marejada”.


Hablamos del gobernador conservador Manuel Fresco, de su frenesí por la obra pública, de la monumentalidad de sus proyectos y de su mano firmando el certificado de defunción de aquella Rambla, ya mortalmente herida, para reemplazarla por el Complejo Bustillo.

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